lunes, 15 de diciembre de 2008

Ello


Ansía la felicidad, envidia el amor y detesta la razón. Se bebe la lluvia por saciar el escozor de su estómago, y fuma para distraer la mente y los labios. Ladea la cabeza para acariciar el cristal y sentir la realidad, aguanta la respiración y cuenta hasta cien. Se muere, respira, y vuelve a ser ella otra vez. Camina descalza, porque el frío la hace (in)feliz. Se desnuda en alma, ya que en cuerpo es incapaz, y viste de blanco para así sentirse más cercana al cielo. Una vez, rozó la infinidad con los dedos y desde entonces no ha vuelto a ser igual. Ahora se pinta los ojos de violeta y camina siempre al revés, esquiva las calles para no sentir a la ciudad, que la mira, la desprecia y ni siquiera sabe quien es. Vive las horas de los años multiplicadas por cien, no ve el final de su vida. No lo quiere, o al menos... no lo sé.

lunes, 8 de diciembre de 2008

lunes, 1 de diciembre de 2008

lines are now just memories...

Una vez escribí miles de líneas para que nunca fueran cantadas. Líneas llenas de palabras, de sentimientos, de pensamientos. De mi. Una vez pensé poder dedicar mi vida a ello.
Una vez creí tener sueños...

there's an angel
here in my heart
trying to wake me up
don't let me fall.
angel where did you go? why I miss you so?
cant understand.
so open my eyes but it's too dark to see
i need you right now, need your light with me...

cuz you make me strong, can dry my tears
and the way is so long but you'll stand by me
nd' nothing seems right while i'm all along
so dont leave me now keep loving on, keep loving on.

inspido lunes a cordura

Te levantas, te encierras en el baño. Dos, tres, cuatro... cuatro minutos y treinta y seis segundos con la luz apagada, simplemente intentando ver algo en la sombra del espejo. Cuando tu reloj marca las siete y cinco das a la luz. Vuelta a la rutina. Querida, hoy es Lunes.
Tardas poco más de 4 minutos en volver a salir del baño. Te encierras en tu cuarto, "¿Qué me pongo? Que mas da, no tengo que causar buena impresión a nadie." Te deprimes, "¿Por qué nada me puede quedar bien?" Pateas una montaña de ropa que has desechado y, con tu mal humor matutino, bajas las escaleras -a tientas, ya que la luz está de nuevo apagada-. Sola, en la cocina, estás tú de nuevo. Pierdes la mirada, te sientas, te levantas, te vuelves a sentar. "¿Y ahora que hago?", "¿Por qué tendría que hacer caso a ese maldito nutricionista?", "No tengo hambre. Nunca la tengo.", "¿En serio crees que me cabe todo eso?" Pero oyes pasos por las escaleras, y es Lunes, y no te apetece discutir el mismo tema de todos los días. Con la cabeza gacha abres la caja de cereales, pero no eres tonta, y coges el tazón pequeño. Te encierras en una habitación y masticas lentamente tres o cuatro cucharadas inspidas -que los Lunes nada sabe a nada- de tu frío desayuno. Luego pones algo de música, que te acompañe. Que a nadie le gusta escuchar su silencio. Miras al espejo. "¿En serio es esa mi cara?" Maldices por lo bajo y prometes que el próximo viernes irás al centro a comprar un antiojeras. Haces un mínimo apaño con el maquillaje y sales a toda prisa al instituto. Tu madre te grita que si has cogido el dinero para el bocadillo -"¿pero se cree que me cabe algo después de esos cereales?"- y gritas un ¡sí! bastante convicente. Pero luego te paras en seco y recuerdas el antiojeras y el agujero de tu monedero. Das media vuelta, metes la mano en la cartera de tu padre y vuelves a salir directa al instituto.
Lunes. Lunes. Lunes. ¡Dios! ¡Te acabará reventando la cabeza! No escuchas. No atiendes. No te enteras. Pero es Lunes, y por eso no te sientes culpable. Y sí, no hay mejor manera de terminar un Lunes lectivo que con un buen examen de matemáticas. Cuentas. Numeros. Incógnitas. "¡Quiero salir de aquí!" Horrible. Horrible. ¿Quién fue el imbecil que inventó las matemáticas? No importa. Seguro que no tenía amigos -mira, como tú-. Sales de clase. Deprimida. Pero no por el examen, ni tampoco porque sea Lunes. Sales deprimida porque entraste deprimida. Y te intentas evadir de todos tus pensamientos, y entras a casa y te cruzas a tu madre, la que te dice que prepares la comida porque ella va a comprar el pan -estas madres trabajadoras no tienen tiempo para nada-. Y tu en ese momento la odias. No porque sea Lunes y te mande a hacer de comer. No. Si no porque te acaba de mandar al sitio que más evitas de toda la casa: la cocina. Y entonces te metes en en ella y preparas una olla con agua hirviendo. Y justo cuando vas a salir de la cocina hoyes un ruido: tripas. Y sonríes. Pero cuando media hora más tarde tu madre te llama para comer, la sonrisa ya no sigue ahí. Y menos aún cuando acabais discutiendo, como siempre, por la comida. Y todavía menos cuando una hora más tarde te hacen un test que confirma algo que tu ya deberías saber. Cuando te dicen que deberías estar siendo tratada por un psiquiatra. Cuando te dicen que padeces un transtorno alimenticio. Cuando te dicen que padeces depresión. Y para que te dejes tratar te comentan: Tu vida será una mierda si no te curas. Y tu piensas "¿acaso no lo es ya?" Entonces en tu cabeza comienza a sonar la canción de Sophie... y gritas ¿¡y que pasa si quiero ser como Sophie!? ¡ya lo fui una vez!, y todos te miran como si estuvieras loca. Una niña caprichosa, loca... y enferma.

domingo, 30 de noviembre de 2008

lost in words

Lluvia Extrovertida Maniatica
Independiente Escéptica Distraida
impaciente Violeta
LONDRES Pinceles Acordes Danny
Bipolar Pequeña NEGRO Insana
desenamorada Café Fotografía libros
BLUE EYES
invierno blancoynegro
transtornada cooper's
m&m's KISSAPHOBIC
famous wembley frapuccino ...
what else?

unsaid things

Sigo teniendo tantas cosas que decir, tantas cosas que contar.